La obra analiza el debate sobre la diversidad en los medios de comunicación, centrándose en la representación de las identidades culturales, especialmente las comunidades negro-africanas en España. Argumenta que las políticas de gestión de la diversidad suelen ser excluyentes y perpetúan desigualdades históricas derivadas del colonialismo. Además, resalta cómo los medios y la narrativa cultural han reforzado estereotipos raciales y han silenciado a las comunidades afrodescendientes. A través de referencias a obras literarias y cinematográficas, el texto examina la historia de exclusión y la lucha por la visibilidad, llamando a reconfigurar la representación cultural.
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